La meditación trascendental puede ralentizar el envejecimiento y reducir el estrés crónico

¿Y si unos minutos diarios de silencio pudieran ayudarte a envejecer más lento y vivir con menos estrés? Un nuevo estudio revela cómo la meditación trascendental transforma el cuerpo desde dentro, a nivel cerebral, hormonal y genético.

Por Enrique Coperías

Un nuevo estudio apunta a que la práctica prolongada de técnicas de meditación trascendental tiene un amplio abanico de beneficios para la salud a nivel molecular.

Un nuevo estudio apunta a que la práctica prolongada de técnicas de meditación trascendental tiene un amplio abanico de beneficios para la salud a nivel molecular. Foto: Mor Shani

Durante años se ha hablado de los beneficios de la meditación para calmar la mente y aliviar el estrés. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que sus efectos podrían ir mucho más allá: la práctica prolongada de meditación trascendental parece estar asociada con una reducción de marcadores biológicos del envejecimiento y del estrés crónico.

Publicado en la revista Biomolecules, este trabajo analiza a fondo el estado fisiológico de meditadores con más de cuarenta años de práctica y los compara con personas de edades similares que nunca han meditado.

El objetivo del estudio, realizado en colaboración por investigadores de la Universidad Internacional Maharishi (MIU), la Universidad de Siegen y la Universidad de Servicios Uniformados de Ciencias de la Salud, en Estados Unidos, no era otro que identificar posibles señales de un envejecimiento más lento y una mejor adaptación al estrés crónico en quienes practican la meditación trascendental desde hace décadas.

Para ello, los investigadores analizaron tres tipos de datos: expresión genética, actividad cerebral medida mediante electroencefalografía (EEG) y niveles de cortisol (la hormona del estrés) almacenadas en el cabello.

Meditación trascendental: una técnica sencilla con efectos profundos

«Este estudio aporta evidencias de que la práctica prolongada de técnicas de meditación trascendental tiene un amplio abanico de beneficios para la salud a nivel molecular —afirma Supaya Wenuganen, en un comunicado de la Maharishi International University. Y añade—: Las diferencias en la expresión génica, los indicadores de función cognitiva y los niveles más bajos de cortisol tras años de práctica se relacionan de un modo que sugiere una reducción tanto del estrés como del envejecimiento».

La meditación trascendental es una técnica estructurada que consiste en repetir mentalmente un mantra —una palabra o sonido sin significado— sin esfuerzo ni concentración. Se practica dos veces al día durante veinte minutos, y está diseñada para llevar a la mente a un estado profundo de descanso y alerta interior. A diferencia de otras prácticas, la meditación trascendental permite que la mente trascienda para alcanzar un estado de calma mental sin necesidad de controlar los pensamientos.

Fue popularizada en Occidente por Maharishi Mahesh Yogi a partir de la década de 1950 y ha sido objeto de numerosos estudios científicos por sus efectos positivos sobre la salud, el estrés y el bienestar general.

La práctica regular de meditación podría ayudar a preservar la agilidad mental y proteger frente al deterioro cognitivo propio del envejecimiento

La práctica regular de meditación podría ayudar a preservar la agilidad mental y proteger frente al deterioro cognitivo propio del envejecimiento. Foto: Ashes Sitoula

Genes que marcan la diferencia

El estudio agrupó a los participantes en cuatro categorías: jóvenes no meditadores, jóvenes con doce años de práctica de meditación, adultos mayores no meditadores y adultos mayores con cuarenta años de práctica de mMeditación trascendental. Esta organización permitió comparar el efecto del envejecimiento y los posibles beneficios de la meditación a largo plazo.

Los investigadores analizaron la expresión genética de células inmunitarias. Se enfocaron en quince genes sensibles al estrés y al envejecimiento celular. En adultos mayores no meditadores, trece de estos genes estaban más activos, lo cual se asocia con procesos inflamatorios y deterioro biológico.

Pero en los meditadores veteranos, siete de esos trece genes mostraban niveles más bajos de expresión; de hecho, se acercaban a los de los jóvenes.

Meditadores en la «buena onda»

El segundo análisis se centró en la actividad cerebral. Para ello, los investigadores echaron mano de dos herramientas con el fin de evaluar la velocidad de procesamiento cognitivo y la integración de funciones cerebrales. Una de ellas son los llamados potenciales relacionados con eventos (ERP), que miden el tiempo que tarda el cerebro en responder a estímulos, y la otra, un índice compuesto llamado Brain Integration Scale (BIS), que combina varios parámetros de la electroencefalografía (EEG) asociados a un funcionamiento mental saludable.

Aquí también se observaron diferencias llamativas entre los grupos de participantes. Las personas mayores que meditaban tenían tiempos de respuesta cerebral (N2, P3a y P3b) más cortos que las del grupo de control, e incluso similares a los de los jóvenes. El N2, el P3a y el P3b son componentes del potencial evocado en el cerebro, medidos a través de un electroencefalograma; representan respuestas eléctricas del cerebro a estímulos específicos y reflejan distintos aspectos del procesamiento cognitivo.

De forma resumida, podemos decir que la onda N2 (N200) se relaciona con la detección inicial del estímulo; la onda P3a (P300a), con la atención automática a lo inesperado; y la onda P3b (P300b) con el reconocimiento consciente de estímulos relevantes y la toma de decisiones. En todos los casos, una latencia menor (respuesta más rápida) indica un funcionamiento cognitivo más eficiente.

El cerebro de los meditadores envejece más lento

Además, su puntuación en la escala BIS era significativamente más alta, lo que indica una mejor integración cerebral, algo que suele estar relacionado con mayor creatividad, atención sostenida y menor reactividad al estrés.

«Los resultados en la función cognitiva son especialmente prometedores —señala Frederick Travis, coautor del estudio. Y añade—: Tanto los meditadores jóvenes como los mayores obtuvieron mejores resultados que los no meditadores. Los adultos mayores meditadores rindieron a la par con los jóvenes, lo que sugiere un efecto protector contra el deterioro cognitivo».

Estos datos sugieren que la meditación regular puede contribuir a mantener la agilidad mental con la edad, al tiempo que ayuda a prevenir el declive cognitivo asociado al paso del tiempo.

El estrés deja huella… pero menos con los mantras

Una tercera línea de análisis consistió en medir en el cabello de los voluntarios los niveles de cortisol y cortisona, dos hormonas relacionadas con el estrés. A diferencia de las mediciones puntuales en sangre o saliva, esta técnica permite estimar la exposición crónica al estrés durante los últimos tres meses.

Los resultados mostraron que tanto los meditadores jóvenes como los mayores tenían niveles más bajos de cortisol capilar (Hair F), así como una proporción menor entre cortisol (activo) y su forma inactiva, la cortisona capilar (Hair E), en comparación con sus respectivos grupos de control.

Esta proporción —Hair F/Hair E— es un indicador de la carga fisiológica del estrés a largo plazo. Un valor más bajo sugiere una mejor regulación del eje hormonal HPA (hipotálamo–hipófisis–adrenales), que controla la respuesta al estrés.

Incluso cuando los niveles individuales de cortisona no variaban mucho entre grupos, la diferencia en la proporción cortisol/cortisona resultó ser estadísticamente significativa, especialmente en el grupo de meditadores mayores.

«El cortisol es clave en la respuesta del cuerpo al estrés crónico, y su exceso está asociado al deterioro cognitivo y a múltiples problemas de salud —explica Kenneth Walton, investigador de la MIU. Y añade—: La reducción en la proporción cortisol-cortisona en los meditadores sugiere que poseen una mayor resiliencia fisiológica, lo que favorece la longevidad y el bienestar general.”

Los mantras en la meditación trascendental son sonidos o sílabas sin significado concreto, diseñados para que la mente se libere del pensamiento analítico y acceda a un estado profundo de calma y claridad.

Los mantras en la meditación trascendental son sonidos o sílabas sin significado concreto, diseñados para que la mente se libere del pensamiento analítico y acceda a un estado profundo de calma y claridad. Foto: Erik Brolin

¿Qué implican estos hallazgos?

Aunque se trata de un estudio observacional, los resultados muestran una clara relación entre la práctica regular de meditación trascendental y la reducción de biomarcadores de envejecimiento y estrés fisiológico. En resumen:

✅ Genes asociados al envejecimiento menos activos en meditadores veteranos.

✅ Mejor funcionamiento cerebral en meditadores mayores.

✅ Niveles más bajos de cortisol y mejor adaptación al estrés crónico.

Estos hallazgos refuerzan la idea de que no solo el estilo de vida (alimentación, ejercicio, descanso) influye en el envejecimiento, sino también las prácticas que regulan el sistema nervioso y hormonal desde la mente.

«La menor expresión de genes relacionados con la edad y los niveles bajos de cortisol en el cabello entre los practicantes de meditación trascendental amplían los hallazgos de estudios anteriores —comenta Walton. Y añade—: Esto refuerza la idea de que estas prácticas promueven un envejecimiento saludable y una mayor resiliencia al estrés».

La meditación trascendental, por su sencillez y constancia, podría ser una herramienta poderosa dentro de los enfoques integrales de salud preventiva, afirman los autores.

Más allá del bienestar emocional

Sin duda alguna, aporta evidencias desde tres planos —genético, neurofisiológico y endocrino— de que la meditación, lejos de ser solo una técnica de relajación, podría tener efectos profundos sobre la biología humana.

Aunque se necesitan más investigaciones para confirmar estos resultados y entender los mecanismos detrás de ellos, los autores sugieren que la práctica regular de meditación trascendental podría ser una forma efectiva, accesible y no invasiva de amortiguar los efectos del estrés crónico y el envejecimiento celular.

¿Y si el secreto para una vida más larga, saludable y equilibrada estuviera en unos minutos diarios de silencio y atención interior? ▪️

  • Información facilitada por la Universidad Internacional Maharishi

  • Fuente: Wenuganen, S.; Walton, K.G.; Travis, F. T.; Stalder, T.; Wallace, R. K.; Srivastava, M.; Fagan, J. Possible Anti-Aging and Anti-Stress Effects of Long-Term Transcendental Meditation Practice: Differences in Gene Expression, EEG Correlates of Cognitive Function, and Hair Steroids. Biomolecules (2025). DOI: https://doi.org/10.3390/biom15030317

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