El enemigo invisible de Marte: el polvo que podría hacer enfermar (o matar) a los astronautas
El polvo o regolito de Marte podría ser un enorme problema para astronautas. Un nuevo estudio revela sus riesgos tóxicos y las soluciones urgentes para proteger la vida humana en el planeta rojo.
Por Enrique Coperías
Lo mejor que podemos hacer en Marte es evitar desde el principio que los astronautas se expongan al polvo tóxico del planeta rojo. Los autores del estudio proponen usar filtros avanzados y trajes espaciales autolimpiables o con repulsión electrostática como medidas clave de protección ante el regolito marciano. Imagen generada con Gemini
«No respires el polvo de Marte».
Esta es la conclusión de un nuevo estudio liderado por un equipo interdisciplinario de médicos, ingenieros y geólogos de universidades como la del Sur de California y la de Colorado en Boulder. Su advertencia es clara: el polvo marciano podría ser uno de los mayores riesgos para la salud de los futuros astronautas que viajen al planeta rojo.
Publicado en la revista GeoHealth, este trabajo es uno de los más completos hasta la fecha en analizar la composición química del polvo de Marte y sus posibles efectos en el cuerpo humano.
«No es lo más peligroso de ir a Marte —dice Justin Wang, autor principal del estudio y estudiante de mMedicina en la Universidad del Sur de California, en un comunicado de la Universidad de Colorado en Boulder. Y añade—: Pero el polvo es un problema solucionable, y merece la pena esforzarse en desarrollar tecnologías centradas en Marte para prevenir estos problemas de salud en primer lugar».
Irritación ocular y de garganta en la misión Apolo
Wang, que también tiene formación en astronomía y biología molecular y aeroespacial, se inspiró en parte en las experiencias de los astronautas del programa Apolo. Durante sus misiones en la Luna, muchos sufrieron irritación ocular y de garganta tras entrar en contacto con el fino polvo lunar, también conocido como regolito lunar.
El astronauta Harrison Schmitt llegó a comparar los síntomas con una especie de fiebre del heno.
Aunque los efectos del polvo lunar fueron evidentes desde el principio, sabemos mucho menos sobre lo que puede hacer el polvo o regolito de Marte. Para empezar a responder a esta incógnita, el equipo de Wang recurrió a datos obtenidos por róveres como el Curiosity y el Perseverance, así como al análisis de meteoritos marcianos.
El polvo o regolito lunar cubre el traje espacial del astronauta Gene Cernan durante la misión Apolo 17, en 2017. Cortesía: NASA
Un polvo «rojo» con una larga lista de tóxicos
La conclusión fue preocupante: Marte está cubierto por una fina capa de polvo que contiene una lista de compuestos químicos potencialmente tóxicos, como silicatos, óxidos de hierro, metales como el cadmio, el berilio o el arsénico, y una clase especialmente reactiva de compuestos llamados percloratos.
Aunque algunos de estos elementos se encuentran solo en pequeñas cantidades, el verdadero riesgo proviene de la exposición prolongada. Los primeros astronautas en Marte podrían pasar más de un año y medio en la superficie, enfrentándose a un entorno muy polvoriento y a frecuentes tormentas de polvo marcianas que pueden envolver todo el planeta.
«Van a mancharse de polvo los trajes espaciales y van a tener que enfrentarse a tormentas periódicas —explica Brian Hynek, coautor del estudio y geólogo en el Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado. Y continúa—: Realmente necesitamos caracterizar este polvo para saber cuáles son los peligros».
El planeta más polvoriento del Sistema Solar
De hecho, Marte es probablemente el planeta más polvoriento del Sistema Solar. Gran parte de su superficie está cubierta por una capa de partículas de óxido de hierro tan finas que no solo tiñen al planeta de rojo, sino que también flotan fácilmente en el aire.
Se estima que incluso sobre los gigantescos volcanes marcianos puede haber una altura de hasta 10 metros de polvo. «Si se intentara aterrizar una nave allí, simplemente se hundiría», añade Hynek.
Pero el verdadero peligro del polvo marciano no está solo en su cantidad, sino en su tamaño microscópico. «Es más pequeño de lo que puede expulsar la mucosidad de nuestros pulmones», explica Wang. Se estima que las partículas tienen un diámetro medio de apenas 3 micrómetros; un micrómetro equivale a una millonésima parte de un metro.
Las micropartículas pueden llegar al sistema circulatorio
Este minúsculo calibre permite que el regolito marciano atraviese sin ninguna resistencia los filtros naturales del sistema respiratorio, se acumulen en los pulmones e incluso se absorban en el torrente sanguíneo.
En la Tierra, una de las sustancias más estudiadas por su toxicidad respiratoria es la sílice, presente en abundancia también en el polvo de Marte. En su forma cristalina, el polvo de sílice puede causar silicosis, una enfermedad pulmonar progresiva y sin cura. Esta dolencia está bien documentada en profesiones como la minería y el soplado de vidrio, y se caracteriza por una cicatrización del tejido pulmonar que reduce la capacidad respiratoria. En algunos casos, también se relaciona con el desarrollo de cáncer de pulmón.
Aún más preocupantes son los percloratos, compuestos altamente oxidantes presentes en todo el planeta. En Marte, estos pueden representar hasta el 1% del regolito.
Percloratos que afectan al toroides
Aunque en la Tierra son raros, los percloratos pueden interferir en el cuerpo humano con la función de la glándula tiroides, y bloquear la absorción de yodo. Esto puede provocar desde fatiga crónica hasta anemia aplásica, una condición potencialmente mortal. Y lo más alarmante es que cantidades muy pequeñas ya pueden tener efectos adversos.
El equipo también encontró evidencia de otros riesgos: el berilio, por ejemplo, puede causar beriliosis, mientras que el cromo hexavalente (Cr VI), otro posible componente del polvo marciano, es conocido por causar cáncer y daño pulmonar severo.
Por su parte, el arsénico y el cadmio, también detectados en meteoritos marcianos, son conocidos por afectar al sistema nervioso, los riñones y los huesos. Aunque sus concentraciones en Marte parecen bajas, la exposición prolongada en un ambiente cerrado y confinado puede amplificar los efectos.
Justin Wang, a la izquierda, y Brian Hynek, a la derecha, en el volcán Turrialba en Costa Rica, como parte de una investigación para buscar análogos del entorno marciano en la Tierra. Crédito: Justin Wang
Más vale prevenir
Frente a este panorama, el estudio propone medidas concretas. La prevención es fundamental. «Lo mejor que podemos hacer en Marte es asegurarnos de entrada de que los astronautas no estén expuestos al polvo —advierte Wang. Esto incluye el desarrollo de filtros específicos para ambientes marcianos, capaces de eliminar incluso las partículas más finas y reactivas, así como trajes espaciales que se limpien solos o utilicen repulsión electrostática para evitar que el polvo se adhiera.
También se consideran estrategias médicas. Por ejemplo, los suplementos de yodo podrían ayudar a contrarrestar los efectos de los percloratos, y la vitamina C podría tener un efecto protector frente al cromo hexavalente. Pero estas soluciones no están exentas de riesgo: un exceso de yodo, por ejemplo, puede provocar disfunción tiroidea, y la vitamina C en altas dosis favorece la formación de cálculos renales, un problema ya frecuente en condiciones de microgravedad.
Y es que, además del polvo, los astronautas que viajen a Marte deberán enfrentarse a otros riesgos biológicos: un sistema inmune debilitado por la microgravedad, mayor vulnerabilidad a infecciones y exposición constante a radiación cósmica, lo que puede agravar aún más los efectos en los pulmones y otros órganos. El desarrollo de fibrosis pulmonar podría ser resultado de una combinación de todos estos factores.
Una seria amenaza médica
Como no es posible un retorno rápido a la Tierra desde Marte, ni una asistencia médica en tiempo real desde el control en tierra, todas estas precauciones deberán ser autónomas, sencillas de aplicar y altamente eficaces.
El estudio subraya que el polvo marciano no es solo una molestia técnica o una cuestión de limpieza: se trata de una amenaza médica seria. Afortunadamente, también es uno de los problemas más abordables con la tecnología actual.
«La prevención es la clave. Le decimos a todo el mundo que acuda a su médico de cabecera para que le revise el colesterol antes de que le provoque un infarto —dice Wang. Y concluye: «Lo mejor que podemos hacer en Marte es asegurarnos de que los astronautas no estén expuestos al polvo en primer lugar». ▪️
Información facilitada por la Universidad de Colorado en Boulder
Fuente: Justin L. Wang, Jeremy J. Rosenbaum, Ajay N. Prasad, Robert R. Raad, Esther J. Putman, Andrea D. Harrington, Haig Aintablian, Brian M. Hynek. Potential Health Impacts, Treatments, and Countermeasures of Martian Dust on Future Human Space Exploration. GeoHealth (2025). DOI: https://doi.org/10.1029/2024GH001213