La ciencia lo confirma: los baños de sauna mejoran la salud física y mental
¿Sabías que la sauna puede mejorar tu salud y bienestar? Un nuevo estudio confirma que este hábito reduce el estrés, el dolor y mejora la calidad del sueño.
Por Enrique Coperías
Un estudio reciente en el norte de Suecia revela que la sauna, más que una tradición, es una fuente de bienestar. Los baños regulares se asocian a mejoras en la salud cardiovascular, mental y general. Cortesía: HUUM
En las gélidas tierras del norte de Suecia, donde el invierno domina gran parte del año, la sauna es mucho más que una tradición: es una parte esencial de la vida cotidiana. Pero ¿podría este ritual ancestral ser también una fuente real de bienestar físico y mental?
Un reciente estudio científico, basado en los datos del proyecto MONICA 2022, se propuso responder a esta pregunta, y los resultados no dejan lugar a dudas: el baño de sauna está asociado a numerosos beneficios para la salud cardiovascular, emocional y general.
El estudio, que ha sido publicado en el International Journal of Circumpolar Health, analiza la relación entre el uso habitual de la sauna y distintos indicadores de salud y calidad de vida en una muestra de casi mil personas adultas de entre 25 y 74 años y residentes en las regiones de Norrbotten y Västerbotten. En palabras de Åsa Engström, investigadora principal del estudio y profesora en la Universidad Tecnológica de Luleå, «tuvimos la oportunidad de incluir preguntas sobre hábitos de sauna en la encuesta MONICA del norte de Suecia, lo que nos permitió comparar diversos parámetros de salud entre quienes la usaban y quienes no».
¿Quién usa la sauna y cómo se relaciona con su salud?
Del total de participantes, el 66% afirmó hacer uso de la sauna al menos una vez al mes. Este grupo de usuarios habituales mostró una serie de características que los diferenciaban de quienes no usaban la sauna con regularidad: eran más jóvenes, en su mayoría hombres, practicaban más actividad física y fumaban menos. Además, aunque consumían alcohol con mayor frecuencia, lo hacían dentro de límites considerados moderados.
Más allá de estos datos demográficos, lo más llamativo fue que los usuarios de la sauna reportaban menos casos de hipertensión, menos dolor físico y menores niveles de ansiedad o síntomas depresivos.
También expresaban una mayor satisfacción con sus patrones de sueño y puntuaban más alto en escalas de felicidad, energía y salud mental.
La sauna como «ejercicio pasivo»
El mecanismo detrás de estos beneficios parece tener una base fisiológica sólida. Durante una sesión de sauna, la temperatura del cuerpo aumenta, la circulación sanguínea se activa y se producen efectos comparables a los de un ejercicio moderado. El ritmo cardíaco sube, la presión arterial se regula y se mejora la función vascular, lo cual puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, según Engström.
Estos efectos no son solo anecdóticos. Estudios previos han demostrado que el uso regular de la sauna puede mejorar la presión arterial, reducir la inflamación sistémica, aliviar el dolor crónico y mejorar la calidad del sueño.
En este estudio, los saunistas mostraron menos dolor moderado o grave que el resto, lo que indica una posible utilidad de la sauna como terapia complementaria en enfermedades musculoesqueléticas como la lumbalgia, la fibromialgia o la artritis.
Impacto en la salud mental, el sueño y el bienestar general
Uno de los aspectos más destacados del estudio fue el efecto positivo del baño de sauna sobre el estado de ánimo. Los usuarios frecuentes reportaron niveles más altos de salud mental, energía y satisfación con su vida. Incluso con una frecuencia de solo entre una y cuatro veces al mes los beneficios ya eran notables.
Es más, curiosamente aumentar la frecuencia más allá de ese punto no generaba mejoras adicionales para los saunistas. Esto sugiere que no es necesario un uso intensivo para aprovechar sus efectos positivos.
También se observó que los usuarios dormían mejor. La exposición al calor puede favorecer el sueño profundo, como han confirmado otros estudios sobre terapias térmicas pasivas, especialmente en personas mayores. Aunque el nivel de estrés no mostró diferencias claras entre los grupos, sí hubo mejoras marcadas en otros aspectos del bienestar psicológico.
«Hemos comenzado a analizar más parámetros de los datos MONICA —ha declarado Engström—. Nuestro objetivo es comprender mejor los efectos del baño de sauna sobre la salud, y cómo factores como el entorno y el contexto social influyen en la experiencia. Ahora hemos desarrollado una nueva encuesta sobre el uso de sauna para profundizar en nuestras preguntas de investigación, y hasta ahora hemos recibido casi cuatrocientas respuestas».
A diferencia de otros países donde el baño de sauna es una práctica más solitaria, en el norte de Suecia la mayoría de los saunistas lo disfruta en compañía. Cortesía: HUUM
¿Cómo usan la sauna los suecos del norte?
El estudio también recopiló información detallada sobre los hábitos relacionados con la sauna. La mayoría de los usuarios pasaban entre quince y veinte minutos por sesión, repartidos en una o dos entradas. La temperatura habitual oscilaba entre los 60 ºC y 80 °C, y el tipo de sauna más común era la eléctrica.
A diferencia de otros países donde el baño de sauna es una práctica más solitaria, en el norte de Suecia la mayoría lo disfruta en compañía. Solo una minoría combina la sauna con el tradicional baño en agua helada.
Estos datos refuerzan el componente social de esta costumbre, que podría estar vinculado a algunos de sus efectos positivos sobre el estado de ánimo y la salud mental. De hecho, una motivación frecuente para usar la sauna, según encuestas internacionales, es el deseo de relajarse, socializar y sentirse revitalizado.
Limitaciones del estudio y proyecciones futuras
Aunque los resultados son alentadores, los autores del estudio reconocen algunas limitaciones. La principal es que se trata de un estudio observacional, lo que impide establecer relaciones de causa y efecto definitivas. Además, los usuarios de sauna eran en promedio más jóvenes y activos, factores que también podrían explicar su mejor estado de salud.
Otro factor a tener en cuenta es la representatividad: la tasa de participación fue del 47%, menor que en ediciones anteriores del estudio MONICA. Aun así, los resultados son consistentes con estudios previos realizados en Finlandia, donde la sauna forma parte integral de la cultura.
Finalmente, los autores destacan la necesidad de realizar ensayos clínicos controlados que permitan evaluar con mayor precisión los efectos terapéuticos de la sauna, así como ajustar los resultados según variables como edad, sexo, nivel educativo o ingresos.
Una herramienta para mejorar la calidad de vida
Este estudio aporta evidencia sólida de que el uso regular de la sauna, incluso con una frecuencia moderada, se asocia con una mejor salud cardiovascular, menos dolor físico, mayor calidad del sueño y un mayor bienestar emocional. En resumen, el baño de sauna no solo es una forma eficaz de combatir el frío del norte: también puede ser una herramienta poderosa para mejorar la calidad de vida.
En tiempos en los que el estrés, el sedentarismo y las enfermedades crónicas son cada vez más comunes, tal vez haya que mirar con más atención este cálido hábito del norte de Europa. Porque, como muestra este estudio, a veces basta con unos minutos de calor, un poco de silencio y una buena compañía para sentirnos mejor, concluyen Engström y su equipo. ▪️
Fuente: Engström, Å., Hägglund, H., Lee, E., Wennberg, M., Söderberg, S., & Andersson, M. Sauna bathing in northern Sweden: results from the MONICA study 2022. International Journal of Circumpolar Health (2024). DOI: https://doi.org/10.1080/22423982.2024.2419698