El telescopio James Webb retrata al asteroide que no chocará con la Tierra en 2032

El telescopio espacial James Webb ha captado al asteroide 2024 YR4, un antiguo candidato a impactar en la Tierra en 2032. Aunque ya no representa peligro, su estudio revela secretos clave sobre los asteroides pequeños que podrían amenazarnos en el futuro.

Por Enrique Coperías

Esta imagen muestra la reciente observación del asteroide 2024 YR4 realizada por el James Webb utilizando tanto su cámara del infrarrojo Cercano (NIRCam) como su instrumento del infrarrojo medio (MIRI).

Esta imagen muestra la reciente observación del asteroide 2024 YR4 realizada por el James Webb utilizando tanto su cámara del infrarrojo Cercano (NIRCam) como su instrumento del infrarrojo medio (MIRI). Los datos de la NIRCam muestran la luz reflejada, mientras que las observaciones del MIRI muestran la luz térmica. Crédito: NASA, ESA, CSA, STScI, A Rivkin (JHU APL)

El telescopio espacial James Webb acaba de enviarnos imágenes del asteroide 2024 YR4, una roca del especio que acaparó titulares a principios de este año cuando encabezó la lista de posibles amenazas a la Tierra.

Descubierto a finales de 2024, este asteroide llegó a tener una probabilidad estimada del 3% de impactar nuestro planeta en 2032, lo que generó alarma entre científicos y el público. Sin embargo, observaciones adicionales permitieron reducir el riesgo a prácticamente cero, aunque aún existe una leve posibilidad de impacto con la Luna en esa fecha. El asteroide cruza la órbita terrestre cada cuatro años.

El 8 de marzo de 2025, el telescopio espacial James Webb —una colaboración entre la NASA, la ESA (Agencia Espacial Europea) y la CSA (Agencia Espacial Canadiense)— dirigió su potente mirada hacia el 2024 YR4. Utilizando su cámara de infrarrojo cercano (NIRCam) y su instrumento de infrarrojo medio (MIRI), el James Webb captó imágenes del objeto, que aparece como un tenue punto borroso.

Tan grande como un edificio de quince plantas

Los datos de la NIRCam revelan luz reflejada del Sol, mientras que las observaciones de MIRI muestran la radiación térmica emitida por el asteroide.

Estas observaciones confirman que el 2024 YR4 mide aproximadamente 60 metros de diámetro, comparable a un edificio de quince pisos, lo que lo convierte en el objeto más pequeño observado por el James Webb hasta la fecha, y uno de los más pequeños cuya dimensión ha sido medida directamente en el espacio.

Además de su pequeño tamaño, el asteroide presenta propiedades térmicas inusuales: se calienta y enfría rápidamente, y su temperatura actual sugiere que carece de la capa de arena fina que comúnmente cubre objetos más grandes. Esto, combinado con su rápida rotación, sugiere que su superficie podría estar compuesta principalmente por rocas del tamaño de un puño o mayores.

Detalle de la imagen del asteroide 2024 YR4 obtenida por la cámara MIRI del James Webb.

Detalle de la imagen del asteroide 2024 YR4 obtenida por la cámara MIRI del James Webb. Crédito: NASA, ESA, CSA, STScI, A Rivkin (JHU APL)

Una oportunidad única de estudio

La observación de este objeto se convirtió en una campaña internacional. El equipo del Centro de Coordinación de Objetos Cercanos a la Tierra de la ESA, en Italia, junto con expertos en defensa planetaria del programa de Seguridad Espacial y en colaboración con la NASA, realizaron un seguimiento intensivo del 2024 YR4. Gracias a estas acciones coordinadas, se logró refinar su órbita y confirmar que no representa una amenaza para nuestro planeta.

El astrónomo Andrew Rivkin, de la Universidad Johns Hopkins, calificó las observaciones del ames Webb como una oportunidad única e invarolable para ensayar la detección y el estudio de otros asteroides que en el futuro podrían representar un riesgo real.

«Nos da una ventana para entender cómo son otros objetos del tamaño del 2024 YR4, incluido el próximo que podría dirigirse hacia nosotros», dice Rivkin, que participó en la campaña de observación.

Además de proporcionar datos únicos sobre la composición y el comportamiento térmico del asteroide, las observaciones del JAmes Webb complementan las mediciones desde la Tierra, mejorando nuestra capacidad para determinar con precisión su órbita y trayectoria futura.▪️

  • Información facilitada por la ESA

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