El ADN de dos mujeres neolíticas saca a la luz un linaje humano que vivió aislado en el «Sáhara verde», hace 7.000 años

Dos momias halladas en el corazón del Sáhara desvelan la existencia de una cultura desconocida que vivió aislada durante milenios. El hallazgo genético sin precedentes reescribe la historia de África del Norte, aseguran los autores del estudio.

Por Enrique Coperías

Restos de una mujer momificada de forma natural hace 7.000 años encontrada en el refugio rocoso de Takarkori (Individuo H1), en el sur de Libia.

Restos de una mujer momificada de forma natural hace 7.000 años encontrada en el refugio rocoso de Takarkori (Individuo H1), en el sur de Libia. Cortesía: Archaeological Mission in the Sahara / Sapienza University of Rome

Un estudio pionero publicado en la revista Nature aporta nuevos y valiosos conocimientos sobre el llamado periodo húmedo africano, una fase climáticamente favorable que tuco lugar hace entre 14.500 y 5.000 años, cuando el actual desierto del Sáhara era una vasta sabana verde.

Este entorno fértil, con lagos permanentes y sistemas fluviales, permitió el asentamiento humano y la expansión del pastoreo. Sin embargo, la posterior aridificación convirtió esta región en el mayor desierto cálido del mundo. La extrema sequedad actual ha dificultado la conservación del ADN, lo que hace especialmente significativo el hallazgo de restos genéticos bien preservados en el abrigo rocoso de Takarkori, en el suroeste de Libia.

El equipo, liderado por investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Alemania, logró secuenciar el ADN de los restos de dos mujeres momificadas de forma natural del Neolítico Pastoral que vivieron hace unos 7.000 años. Estas dos individuas presentan una ascendencia procedente en gran medida de un linaje norteafricano hasta ahora desconocido, que se separó de las poblaciones del África subsahariana aproximadamente al mismo tiempo que los humanos modernos comenzaron su expansión fuera de África, hace unos 50.000 años.

Este linaje permaneció prácticamente aislado durante miles de años.

Relacionadas con cazadores-recolectores de la cueva de Taforalt

Los análisis genómicos revelan que estas dos mujeres comparten una estrecha relación genética con cazadores-recolectores de hace 15.000 años de la cueva de Taforalt (Marruecos), vinculados a la industria lítica iberomauritana. La continuidad genética entre los grupos de Taforalt y Takarkori sugiere la existencia prolongada de una población estable en el norte de África desde el Pleistoceno tardío.

Las dos momias de Takarkori analizadas pertenecen a una rama basal del haplogrupo mitocondrial N, una de las más antiguas fuera del África subsahariana, con una antigüedad estimada de más de 61.000 años.

Recordemos que el haplogrupo mitocondrial N es una rama genética materna, es decir, heredada exclusivamente a través de las madres, que forma parte del árbol genealógico del ADN mitocondrial humano. Se originó fuera del África subsahariana hace más de 60.000 años, y es uno de los primeros linajes mitocondriales que surgieron tras la salida de los humanos modernos de África, esto es, el evento llamado Out of Africa.

Vista del refugio rocoso de Takarkori, en el sur de Libia, donde se han encontrado las dos momias femeninas.

Vista del refugio rocoso de Takarkori, en el sur de Libia, donde se han encontrado las dos momias femeninas. Cortesía: Archaeological Mission in the Sahara / Sapienza University of Rome

Cómo se difundió el pastoreo a través del Sáhara Verde

«Nuestra investigación desafía las teorías anteriores sobre la historia poblacional del norte de África y revela la existencia de un linaje genético profundamente enraizado y aislado durante milenios», explica Nada Salem, primera autora del estudio. Y añade—: Este descubrimiento ayuda a entender cómo se difundió el pastoreo a través del Sáhara verde, probablemente mediante el intercambio cultural más que por migraciones masivas».

La hipótesis de que el pastoreo llegó al Sáhara por la vía del contacto cultural y no por reemplazo poblacional se refuerza por la escasa presencia de ADN levantino en los individuos de Takarkori, así como por la baja proporción de ADN neandertal.

Las pruebas indican que estas mujeres tenían alrededor de un 0,15% de ascendencia neandertal, un porcentaje significativamente inferior al de los pueblos no africanos actuales (entre 1,4% y 2,3%), aunque mayor que la de los africanos subsaharianos modernos, donde esta herencia es prácticamente inexistente.

Aislados, pero no del todo

«Nuestros hallazgos sugieren que, aunque las primeras poblaciones norteafricanas estaban en gran medida aisladas, recibieron restos de ADN neandertal debido al flujo genético procedente de fuera de África», comenta Johannes Krause, autor principal del estudio y director del Instituto Max Planck, en un comunicado emitido por esta institución alemana.

Asimismo, el trabajo publicado en Nature detecta afinidades genéticas entre los individuos de Takarkori y los fulani, un grupo de pastores nómadas sahelianos que mantiene componentes genéticos similares a los antiguos pobladores del Sáhara. Esto respalda la hipótesis arqueológica de que la expansión del pastoreo desde el Sáhara hacia el sur se debió a movimientos culturales y no necesariamente a grandes migraciones humanas.

«El estudio pone de relieve la importancia del ADN antiguo para reconstruir la historia humana en regiones como el centro norte de África, y proporciona un apoyo independiente a las hipótesis arqueológicas», señala David Caramelli, autor principal de la Universidad de Florencia, en Italia.

Vista desde el refugio rocoso de Takarkori, en el sur de Libia. Hace entre 14.500 y 5.000 años, era una vasta sabana verde.

Vista desde el refugio rocoso de Takarkori, en el sur de Libia. Hace entre 14.500 y 5.000 años, era una vasta sabana verde. Cortesía: Archaeological Mission in the Sahara / Sapienza University of Rome

El origen de los grupos de Taforalt

Por su parte, Savino di Lernia, de la Universidad Sapienza de Roma, en Italia, afirma lo siguiente: «Al arrojar luz sobre el pasado profundo del Sáhara, pretendemos aumentar nuestro conocimiento de las migraciones humanas, las adaptaciones y la evolución cultural en esta región clave».

Los resultados también permiten reinterpretar el origen de los grupos de Taforalt, cuya ascendencia había sido descrita previamente como una mezcla entre linajes subsaharianos y natufienses del Levante. Según este nuevo estudio, esa «componente africana» podría representar en realidad una herencia directa del linaje norteafricano representado por Takarkori.

El modelo actualizado estima que los individuos de Taforalt tienen un 60 % de ascendencia natufiense y un 40 % derivado de Takarkori.

Un pobre flujo genético entre el África subsahariana y del norte

A pesar del reverdecimiento del Sáhara durante el periodo húmedo africano, no se detecta evidencia de flujo genético sustancial entre las poblaciones del África subsahariana y del norte de África. Esta barrera genética, posiblemente reforzada por factores ecológicos y culturales, parece haber limitado el contacto biológico incluso en tiempos de condiciones climáticas favorables.

La segmentación ecológica del Sáhara, con hábitats fragmentados, podría haber jugado un papel clave en mantener aisladas a las poblaciones humanas.

Sin duda alguna, este trabajo representa un hito en el conocimiento del pasado africano y subraya la necesidad de continuar investigando mediante secuenciación genómica completa. El ADN antiguo, extraído con técnicas innovadoras pese a condiciones extremadamente adversas, se convierte en una ventana única hacia los orígenes y la diversidad humana, dicen los autores del Max Planck. ▪️

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