¿Tu bebé nació demasiado tarde? El cambio climático podría estar retrasando los nacimientos
Un nuevo estudio advierte de que la exposición a la contaminación y a las temperaturas extremas durante la preñez puede aumentar el riesgo de sufrir embarazos prolongados. Este hallazgo ofrece una nueva perspectiva sobre el impacto del cambio climático en la salud materna.
Por Enrique Coperías
La exposición a la contaminación atmosférica y al estrés biotérmico durante el embarazo aumenta la probabilidad de un embarazo prolongado, especialmente entre las mujeres mayores de 35 años y las primerizas. Imagen generada con DALL-E
Una nueva investigación realizada por la Universidad Curtin, en Australia, ha revelado que la exposición a la contaminación del aire exterior y a temperaturas extremas durante el embarazo puede incrementar el riesgo de experimentar un embarazo prolongado. El estudio, publicado en la revista Urban Climate, ofrece nuevas perspectivas sobre cómo el cambio climático afecta la salud materna.
Tras analizar datos de casi 400.000 nacimientos en Australia Occidental, los investigadores descubrieron que una mayor exposición a la contaminación por partículas finas (PM2,5) y al estrés biotérmico —un indicador que combina la temperatura del aire, la temperatura radiante, la humedad relativa, la velocidad del viento y la fisiología humana— está asociado con embarazos que superaban las 41 semanas de duración.
Hay que decir que las partículas finas (PM2,5) son partículas microscópicas de polvo, humo o líquido con un diámetro de 2.5 micrómetros o menos, lo que las hace lo suficientemente pequeñas como para penetrar profundamente en los pulmones y el sistema circulatorio. Esto representa sin lugar a dudas un riesgo significativo para la salud.
Nacer demasiado pronto o demasiado tarde
El doctor Sylvester Dodzi Nyadanu, autor principal de la investigación y miembro de la Facultad de Salud de la Población en la Universidad Curtin, comenta que, aunque ya se sabía que la exposición al clima influye en los partos prematuros, este es el primer estudio que examina su impacto en los embarazos cronológicamente prolongados, postérmino, posmaduro o posdatismo.
Según el Colegio Estadounidense de Ginecólogos y Obstetras, el embarazo a termino o normal se corresponde con aquella gestación que dura más de 42 semanas (más de 294 días), y el embarazo prolongado es aquel que dura más de este tiempo o 14 días después de la fecha estimada por el especialista.
«Sabemos que nacer demasiado pronto —el parto prematuro—conlleva riesgos bien documentados para la salud, pero se ha prestado poca atención a los riesgos asociados con nacer demasiado tarde», explica el doctor Nyadanu en una nota de prensa de la universidad.
«Nuestras conclusiones muestran que la exposición a la contaminación atmosférica y al estrés biotérmico durante el embarazo aumenta la probabilidad de un embarazo prolongado, especialmente entre las mujeres mayores de 35 años, las primerizas, las que viven en áreas urbanas y aquellas con embarazos complicados», advierte el doctor Nyadanu.
Afecta a la salud de la madre y del bebé
En palabras de este especialista, los factores de estrés ambiental, que incluye las exposiciones climáticas durante el embarazo, se asocian con la respuesta de estrés materno y las alteraciones en las actividades endocrinas e inflamatorias. Estas aumentan hacia el final del embarazo y pueden acortar la gestación, provocando un parto prematuro, o bien alargarla, resultando en un embarazo prolongado en algunos casos.
El doctor Nyadanu señala que un embarazo prolongado puede generar graves consecuencias tanto para la salud de la madre como la del bebé, tales como la necesidad de intervenciones médicas, caso de la inducción del parto y la cesárea; un mayor riesgo de mortinatalidad, complicaciones durante el parto, mortalidad infantil y problemas de comportamiento y emocionales en la primera infancia. Además hay que tener en cuenta el impacto emocional en los familiares.
«El cambio climático está provocando fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes y un empeoramiento de la calidad del aire, por lo que es crucial que reconozcamos sus posibles repercusiones en la salud materna e infantil", advierte el doctor Nyadanu.
Los profesionales de la salud, los responsables políticos y las mujeres embarazadas—especialmente las que pertenecen a grupos vulnerables—deben tener presente las posibles exposiciones climáticas al evaluar los riesgos del embarazo y al planificar las intervenciones.
Para finalizar, hay que decir que este estudio subraya la necesidad de poner en práctica políticas específicas y medidas preventivas para mitigar los riesgos para la salud relacionados con el clima, que incluyen regulaciones más estrictas sobre la calidad del aire e iniciativas de salud pública para proteger a las futuras madres y a los niños de las condiciones climáticas extremas, dice el doctor Nyadanu. ▪️
Información facilitada por la Universidad Curtin
Fuente: Sylvester Dodzi Nyadanu, Gizachew A. Tessema, Jennifer Dunne, Aditi Roy, Gavin Pereira. Maternal climate-related exposures and prolonged pregnancy: Findings from a statewide population-based cohort study in Western Australia. Urban Climate (2025). DOI: https://doi.org/10.1016/j.uclim.2025.102316.