El róver Curiosity capta nubes de colores en el cielo de Marte
El róver Curiosity de la NASA fotografía impresionantes imágenes de nubes crepusculares en Marte, y revela fenómenos iridiscentes que iluminan el cielo marciano. Estas observaciones brindan una valiosa información sobre la atmósfera del planeta rojo y sus misteriosas formaciones nubosas.
Por Enrique Coperías
Nubes noctilucentes, también conocidas como crepusculares, retratadas por el róver Curiosity de la NASA. Las nubes marcianas están formadas principalmente por hielo de agua o dióxido de carbono a mayores altitudes, en una atmósfera compuesta en su mayoría por dióxido de carbono (95%). Cortesía: NASA/JPL-Caltech/MSSS/SSI
En una nueva serie de imágenes captadas por el róver Curiosity de la NASA, se pueden observar nubes rojizas y verdosas cruzando el cielo de Marte. Estas imágenes fueron tomadas el pasado 17 de enero, durante un intervalo de dieciséis minutos (en el 4.426º día marciano, o sol, de la misión), y muestran las últimas observaciones de lo que se conoce como nubes noctilucentes o crepusculares. Estas nubes, que deben su color a la dispersión de la luz del Sol de poniente, brillan con tonalidades espectaculares al final del día.
En ocasiones, estas formaciones nubosas generan fenómenos tan asombrosos como los arcoíris, lo que da lugar a nubes iridiscentes o nacaradas. Debido a que son demasiado tenues para ser observadas durante el día, solo pueden apreciarse cuando se encuentran a grandes altitudes, y sobre todo, cuando cae la tarde.
Las nubes marcianas están compuestas principalmente por cristales de hielo de agua, o bien, por hielo de dióxido de carbono a mayores altitudes y temperaturas más frías; la tenue atmósfera de Marte está compuesta en su mayoría por dióxido de carbono, alrededor del 95%.
Cuatro años viendo pasar nubes noctilucentes
Estas últimas son las únicas nubes en Marte capaces de producir iridiscencia, y se encuentran a una altitud aproximada de entre 60 y 80 kilómetros, visibles en la parte superior de las imágenes tomadas por el róver. También se observan como penachos blancos descendiendo a través de la atmósfera marciana, hasta evaporarse a unos 50 kilómetros de altura, debido al aumento de la temperatura.
En la parte inferior de las imágenes, es posible ver nubes de hielo moviéndose en dirección opuesta, a unos 50 kilómetros de altura, por encima del vehículo de la NASA.
Este fenómeno de las nubes crepusculares fue registrado por primera vez en Marte en 1997 por la misión Pathfinder de la NASA, pero no fue hasta 2019 que el róver Curiosity captó por primera vez imágenes de nubes iridiscentes. Este es ya el cuarto año marciano en el que el róver observa este fenómeno, que se presenta cada año a principios del otoño en el hemisferio sur del planeta.
Una oportunidad para estudiar la atmósfera marciana
Mark Lemmon, científico atmosférico del Instituto de Ciencias Espaciales en Boulder, en Colorado, lideró un estudio que resumió las dos primeras temporadas de observaciones de nubes crepusculares por parte del Curiosity, publicado a finales del año pasado en la revista Geophysical Research Letters.
«Recuerdo claramente la primera vez que vi esas nubes iridiscentes, y al principio estaba seguro de que era un artefacto de color — comenta Lemmon en un comunicado de la NASA. Y añade—: Ahora se ha vuelto tan predecible que podemos planificar nuestras observaciones con antelación. Las nubes aparecen exactamente en la misma época del año».
Cada nuevo avistamiento de estas nubes ofrece una valiosa oportunidad para investigar el tamaño de las partículas y la tasa de crecimiento de las nubes marcianas, lo que a su vez ayuda a entender mejor la atmósfera del planeta rojo.
El róver Curiosity de la NASA capturó estas nubes noctilucentes a la deriva, o crepusculares, en una grabación de 16 minutos el 17 de enero. (Este clip de bucle se ha acelerado unas 480 veces).
El misterio de dónde aparecen
Uno de los grandes misterios que aún persisten es por qué las nubes crepusculares formadas por hielo de dióxido de carbono no se han observado en otras regiones de Marte. El róver Curiosity, que aterrizó en 2012, se encuentra en el monte Sharp, dentro del cráter Gale, justo al sur del ecuador marciano.
Por su parte, la misión Pathfinder aterrizó en Ares Vallis, al norte del ecuador, y el róver Perseverance, en el cráter Jezero, en el hemisferio norte, no ha registrado nubes crepusculares de dióxido de carbono desde su llegada en 2021. Lemmon y otros investigadores sospechan que algunas regiones del planeta pueden ser más propensas a la formación de este tipo de nubes.
Una posible causa de la aparición de estas nubes podría ser el fenómeno de las ondas gravitatorias, que podrían enfriar la atmósfera, señala Lemmon. «No esperábamos que el dióxido de carbono se condensara en hielo en esta zona, por lo que algo debe estar enfriando la atmósfera hasta el punto de hacerlo posible —dice este experto. Y continúa—: Sin embargo, las ondas gravitatorias marcianas aún no están completamente comprendidas, y no sabemos con certeza qué está provocando la formación de nubes crepusculares en unas áreas y no en otras». ▪️
Información facilitada por la NASA