Secuenciado el genoma de la famosa babosa banana

Científicos de la Universidad de California en Santa Cruz han logrado secuenciar por primera vez el genoma completo de la babosa banana del Pacífico. Este avance permitirá estudiar su genética única, su capacidad de autofecundación y el papel de su baba en el ecosistema.

Por Enrique Coperías

Investigadores de la Universidad de California en Santa Cruz han publicado el primer genoma completo de una babosa plátano, la querida mascota de esta universidad —arriba, a la izquierda—. Cortesía: Thomas Schoch

Científicos de la Universidad de California en Santa Cruz, en Estados Unidos, han logrado completar el primer genoma completo de la icónica babosa banana del Pacífico (Ariolimax columbianus) una especie emblemática de los bosques costeros de secuoyas de California y querida mascota de esta universidad.

El genoma recientemente publicado servirá como recurso clave para futuras investigaciones sobre la singular genética de la babosa, responsable de rasgos como su famosa baba gelatinosa y con propiedades anestésicas, así como su capacidad para la autofecundación. La babosa bananera del Pacífico se caracteriza por su coloración variable, que incluye tonos de amarillo, verde, marrón y negro con patrones moteados específicos de su localización geográfica.

Este estudio forma parte del Proyecto de Genómica para la Conservación de California (CCGP, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es generar genomas de referencia completos de 230 especies de plantas y animales en peligro de extinción, endémicas o relevantes para la biodiversidad del estado de California.

Víctimas de la fragmentación del hábitat

La información obtenida podría ser crucial para la formulación de políticas de conservación frente al cambio climático. Este esfuerzo colaborativo involucra a científicos de todo el sistema de la Universidad de California.

El equipo de investigación, liderado por el profesor de Ingeniería Biomolecular Russell Corbett-Detig, ha publicado sus hallazgos en el Journal of Heredity. Estudios adicionales de su laboratorio han identificado tres principales poblaciones de babosas banana en California, que reflejan patrones de diferenciación genética vinculados con la historia evolutiva y la fragmentación del hábitat.

«Lo interesante de las babosas bananas es que no se desplazan grandes distancias, por lo que reflejan con precisión las condiciones del clima local en el que habitan —explica Corbett-Detig en un comunicado de la Universidad de California en Santa Cruz. añade—: Esto nos permite analizar su relación con el medioambiente de una manera que no es posible con otras especies».

Babosas con el don de autofecundarse

Durante años, los científicos han identificado varias especies del género Ariolimax en California y otras regiones, como Alaska y la Clumbia Británica, pero las diferencias genéticas entre ellas no se habían definido con claridad. La capacidad de autofecundación de la babosa es un aspecto especialmente relevante para su estudio, ya que influye en la dinámica de sus poblaciones y su diversidad genética.

«Queremos entender cómo están relacionadas las diferentes poblaciones y si existen grupos aislados en determinadas regiones —dice Max Genetti, estudiante de doctorado en el laboratorio de Corbett-Detig y autor principal del estudio. Y continúa—: No se sabe con certeza cómo de frecuente es la reproducción entre individuos de diferentes poblaciones o si, en la mayoría de los casos, los cruces ocurren solo entre parientes cercanos».

En palabras de los autores del estudio genético, estos se centraron en la babosa bananera del Pacífico por ser considerada la especie tipo del género, ya que representa los rasgos más distintivos del grupo Ariolimax. Esta babosa destaca por su tamaño, que puede superar los 26 cm de longitud, lo que la convierte en la segunda babosa terrestre más grande del mundo. Le gana la babosa leopardo (Limax maximus), que alcanza los 30 cm de longitud.

El hábitat de babosa banana del Pacífico se extiende por los bosques costeros del noroeste del Pacífico, desde la bahía de San Francisco hasta Alaska, donde cohabita con las majestuosas secuoyas.

Babosa de la especie Ariolimax dolichophallus.

Babosa de la especie Ariolimax dolichophallus. Cortesía: Linda Tanner 

Unas babas que dificultaron la lectura del ADN

En el campus de la Universidad de California en Santa Cruz, es común toparse con otra especie de babosa bananera, la Ariolimax dolichophallus. Esta es de menor tamaño y su distribución está restringida a las regiones central y sur de California. Estas babosas de color amarillo brillante suelen aparecer en las mañanas brumosas a lo largo de los senderos del campus.

Durante el proceso de secuenciación del ADN de la babosa banana, Genetti y su equipo encontraron un desafío inesperado: la baba pegajosa de la babosa dificultaba enormemente la extracción de material genético. «Básicamente, hay que eliminar primero la baba antes de poder extraer el ADN —explica Genetti—. Una vez superado ese paso, podemos separar el material genético de los demás componentes».

Este obstáculo motivó al equipo a desarrollar un nuevo método para obtener una secuencia genómica completa y sin errores, lo que permitió identificar cada cromosoma de la especie. La secuenciación se realizó con tecnología de PacBio HiFi y Omni-C, lo que permitió cosechar una alta precisión en la reconstrucción del genoma.

Un genoma de 2,29 gigabases

En palabras de Corbett-Detig, la babosa banana es uno de los dos únicos moluscos terrestres representados en Proyecto de Genómica para la Conservación de California de 230 especies. Su estudio podría aportar información valiosa sobre la diversidad genética del estado de California. Para ello, los investigadores recolectaron muestras de ADN de más de un centenar babosas bananeras en diferentes puntos de California, adaptándose a las condiciones ideales de tiempo y microclima para localizarlas en sus hábitats naturales.

El ADN extraído fue secuenciado y ensamblado en un genoma completo por Merly Escalona, científica asistente del proyecto en la Universidad de California en Santa Cruz y responsable del ensamblaje del genoma de referencia para el CCGP. A pesar de la dificultad del proceso de extracción, el ADN de la babosa plátano pudo pasar sin problemas por los algoritmos que convierten los datos de secuenciación en bruto en un genoma de referencia totalmente legible.

El genoma ensamblado alcanzó de este modo un tamaño de 2,29 gigabases —el ADN humano es de 3,4 gigabases—, con un nivel de acabado del 93,9%, comparable al de otras especies bien estudiadas.

Los investigadores planean continuar caracterizando las poblaciones de babosas banana en todo el estado y explorar más a fondo las propiedades anestésicas de su baba. «Publicar este genoma abre la puerta a muchas otras investigaciones —sostiene Escalona. Y concluye—: Una vez anotada la información genética, la comunidad científica podrá estudiarlo en busca de compuestos químicos o propiedades de toxicidad relevantes». ▪️

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