¿Qué nos hace recordar nuestros sueños?

¿Por qué algunas personas recuerdan sus sueños con todo detalle mientras otras los olvidan al instante? Un fascinante estudio revela cómo la mente, el sueño y la edad se combinan para desvelar los secretos de la memoria onírica.

Por Enrique Coperías

Las personas con una actitud positiva hacia los sueños y una mayor tendencia a la divagación mental tenían muchas más probabilidades de recordarlos, según un estudio italiano.

Las personas con una actitud positiva hacia los sueños y una mayor tendencia a la divagación mental tenían muchas más probabilidades de recordarlos, según un estudio italiano. Cortesía: Илья Мельниченко

Algunas personas se despiertan recordando con gran nitidez los sueños que tuvieron durante la noche, hasta el punto de que son capaces de relatar historias detalladas y vívidas. En cambio, otras apenas logran recordar un solo fragmento. ¿Qué determina esta diferencia?

Un nuevo estudio, realizado por investigadores de la Scuola IMT Alti Studi Lucca, en Italia, y publicado en la revistaCommunications Psychology, profundiza en los factores que influyen en el llamado recuerdo de los sueños. La investigación revela qué rasgos individuales y patrones de sueño determinan este curioso fenómeno.

A pesar de los avances en neurociencia, sigue siendo un enigma por qué algunas personas recuerdan mejor sus sueños después de despertar. Estudios anteriores sugerían que las mujeres, los jóvenes y quienes tienden a soñar despiertos son más propensos a recordar sus sueños. Sin embargo, otros trabajos no confirmaron estas conclusiones.

Una pandemia de sueños para recordar

Durante la pandemia de la covid-19, este fenómeno volvió a captar la atención científica y pública al registrarse un aumento significativo en el recuerdo de los sueños matutinos a nivel global.

La nueva investigación, realizada en colaboración con la Universidad de Camerino, en Italia, se llevó a cabo entre 2020 y 2024. Más de doscientos participantes, de entre dieciocho y setenta años, registraron sus sueños diariamente durante quince días. A lo largo del estudio, se monitorizaron sus datos cognitivos y patrones de sueño mediante dispositivos portátiles, pruebas psicométricas y electroencefalografía (EEG). Cada participante recibió una grabadora de voz para informar, justo después de despertar, sobre cualquier experiencia onírica.

Además, los voluntarios usaron un actígrafo, un dispositivo que monitoriza la calidad del sueño, su duración, eficiencia y posibles alteraciones. Al inicio y final del estudio, completaron pruebas psicológicas y cuestionarios que evaluaban niveles de ansiedad, interés en los sueños, propensión a la divagación mental y habilidades de memoria.

Resultados que explican el misterio

Los resultados del estudio revelaron una notable variabilidad individual en el recuerdo de los sueños. Las personas con una actitud positiva hacia los sueños y una mayor tendencia a la divagación mental tenían muchas más probabilidades de recordarlos. Los patrones de sueño también desempeñaron un papel fundamental: aquellos que experimentaban periodos prolongados de sueño ligero eran más propensos a recordar sus sueños al despertar.

La edad resultó ser otro factor clave: los participantes más jóvenes mostraban tasas más altas de recuerdo, mientras que los mayores a menudo experimentaban sueños blancos, esto es, aquellos en los que la persona siente que ha soñado, pero no puede recordar ningún detalle del contenido onírico.

El estudio científico adicional analizado también destacó el papel del sueño REM y la actividad cerebral asociada. Recordemos que el sueño REM (Rapid Eye Movement) es una fase del sueño caracterizada por movimientos oculares rápidos, actividad cerebral similar a la vigilia y sueños vívidos. Es fundamental para la consolidación de la memoria, el aprendizaje y el bienestar emocional.

La capacidad de mantener el foco de atención al despertar es clave para recordar los sueños

La capacidad de mantener el foco de atención al despertar es clave para recordar los sueños, dicen los autores del estudio.Cortesía: Bruce Mars

Factores estacionales y cognitivos

Los investigadores observaron que quienes mostraban un mayor porcentaje de sueño REM y patrones cerebrales similares a los de la vigilia en este estado tenían una probabilidad significativamente mayor de recordar sus sueños. Además, la propensión al mind wandering o soñar despiertos mostró una fuerte correlación con el recuerdo de los sueños, lo que sugiere mecanismos cerebrales compartidos.

Curiosamente, también se observaron variaciones estacionales: los participantes recordaban menos sueños en invierno que en primavera, lo que apunta a la posible influencia de factores ambientales o del ritmo circadiano. La vulnerabilidad a la interferencia cognitiva también se asoció con la pérdida del recuerdo del contenido del sueño, lo que sugiere que la capacidad de mantener el foco de atención al despertar es clave para recordar los sueños.

«Nuestros hallazgos sugieren que el recuerdo de los sueños no es una cuestión de azar, sino un reflejo de cómo interactúan las actitudes personales, los rasgos cognitivos y la dinámica del sueño —explica Giulio Bernardi, profesor de Psicología General en la Scuola IMT Alti Studi Lucca y autor principal del estudio. Y añade—: Estos conocimientos no solo profundizan nuestra comprensión de los mecanismos que subyacen al sueño, sino que también tienen implicaciones para explorar el papel de los sueños en la salud mental y en el estudio de la conciencia humana».

«Los datos recogidos en este proyecto servirán de referencia para futuras comparaciones con poblaciones clínicas —dice Valentina Elce, investigadora también de la Scuola IMT Alti Studi Lucca y primera autora del estudio. Y concluye—: Esto nos permitirá avanzar en la investigación sobre las alteraciones patológicas del sueño y su potencial valor de pronóstico y diagnóstico». ▪️

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