Las bacterias de la boca afectan al funcionamiento del cerebro

Los microorganismos que viven en nuestra boca y lengua podrían estar relacionados con cambios en la salud cerebral a medida que envejecemos e influir en la memoria, la capacidad de atención y el riesgo de sufrir alzhéimer, según un estudio.

Por Enrique Coperías

Todo parece indicar que la composición de la microbiota bucal, esto es, el conjunto de microorganismos que habitan en la cavidad oral, pude jugar un papel importante en la salud mental según envejecemos.

Todo parece indicar que la composición de la microbiota bucal, esto es, el conjunto de microorganismos que habitan en la cavidad oral, pude jugar un papel importante en la salud mental según envejecemos. Imagen generada con Grok

Un estudio reciente sugiere que las bacterias presentes en la boca y la lengua podrían estar vinculadas con cambios en la función cerebral a medida que acumulamos años.

La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, apunta a que ciertas bacterias están asociadas con una mejor memoria y atención, mientras que otras estaban relacionadas con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Los científicos identificaron dos posibles mecanismos mediante los cuales estas bacterias pueden influir en la salud cerebral. En primer lugar, las bacterias nocivas pueden incorporarse al torrente sanguíneo y causar un daño directo al cerebro. En segundo lugar, un desequilibrio entre bacterias beneficiosas y perjudiciales podría afectar a la conversión del nitrato, presente en dietas ricas en vegetales, en óxido nítrico, una sustancia clave para la comunicación neuronal y la formación de la memoria.

Más bacterias Neisseria y Haemophilus, mejores habilidades cognitivas

El estudio, publicado en la revista PNAS Nexus, revela que las personas con mayores cargas bacterianas de los géneros Neisseria y Haemophilus mostraban mejores habilidades cognitivas, incluidas la memoria, la atención y la capacidad para realizar tareas complejas. Además, estos individuos presentaban niveles más altos de nitrito en la boca, un indicativo de un metabolismo saludable del óxido nítrico.

Por otro lado, una mayor presencia de la bacteria Porphyromonas se observó con mayor frecuencia en personas con problemas de memoria. Asimismo, el grupo bacteriano Prevotella, en particular la especie Prevotella intermedia, se asoció con niveles bajos de nitrito, lo que podría indicar una peor salud cerebral. Esta bacteria era más común en individuos portadores del gen de riesgo del Alzhéimer, el conocido como APOE4.

El estudio, financiado por Wellcome y en parte por el Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención (NIHR) del Centro de Investigación Biomédica de Exeter, sugiere una posible vía para la detección y la intervención precoz del deterioro cognitivo.

Ilustración digital de bacterias del género Neisseria. El estudio ha revelado que las personas con mayor presencia de esta bacteria en su boca gozan de mejores habilidades cognitivas.

Ilustración digital de bacterias del género Neisseria. El estudio ha revelado que las personas con mayor presencia de esta bacteria en la microbiota de su boca gozan de mejores habilidades cognitivas. Imagen generada con DALL-E

Seguimiento a 120 voluntarios mayores de cincuenta años

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores, con Anni Vanhatalo, profesora de Fisiología Humana en la Universidad de Exeter, al frente, reclutaron a 120 voluntarios mayores de cincuenta años a través del estudio online PROTECT, que sigue la salud cerebral de más de 25.000 personas de mediana edad en el Reino Unido.

Vanhatalo y su equipo detectaron que, en el grupo con deterioro cognitivo leve (DCL), la abundancia de Neisseria estaba asociada con una mejor función ejecutiva y atención visual, mientras que la de Haemophilus parainfluenzae también se correlacionaba con la función ejecutiva.

En contraste, la Prevotella intermedia fue identificada como un predictor de la presencia del alelo APOE4 en individuos con un deterioro cognitivo leve, lo que refuerza su posible papel en este problema.

«Las implicaciones de nuestra investigación son profundas —apunta la profesora Anne Corbett, coautora del estudio y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter. Y añade—: Si ciertas bacterias favorecen la función cerebral mientras que otras contribuyen a su deterioro, podríamos explorar tratamientos que modifiquen el equilibrio de la microbiota oral como una estrategia para prevenir la demencia. Esto podría lograrse mediante cambios en la dieta, el uso de probióticos, mejoras en la higiene bucal o incluso terapias específicas".

La alta presencia de la bacteria Prevotella intermedia en nuestros dientes fue identificada como un predictor de la presencia del alelo APOE4 en individuos con un deterioro cognitivo leve, según el nuevo estudio.

La alta presencia de la bacteria Prevotella intermedia en la microbiota oral fue identificada como un predictor de la presencia del alelo APOE4 en individuos con un deterioro cognitivo leve, según el nuevo estudio. Imagen generada con Grok

«Nuestros hallazgos sugieren que algunas bacterias pueden ser perjudiciales para la salud cerebral en el envejecimiento —afirma la doctora Joanna L'Heureux, autora principal del trabajo y miembro de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter. Y añade—: Esto abre la posibilidad de incluir pruebas rutinarias en los controles dentales para medir los niveles bacterianos y detectar signos tempranos de deterioro cognitivo».

Además, el estudio ha revelado que el equilibrio entre dos vías metabólicas de reducción del nitrato en la boca, la desnitrificación y la reducción disimilatoria de nitrato a amonio (DNRA), podría estar alterado en personas con DCL. La primera, favorecida por Neisseria y Haemophilus, contribuye a mantener la disponibilidad de óxido nítrico en el organismo; mientras que la segunda, promovida por Prevotella, reduce la biodisponibilidad de esta molécula esencial para la salud vascular y neuronal.

Si bien es normal que la memoria y otras funciones cerebrales disminuyan con la edad, un deterioro superior al esperado se conoce como deterioro cognitivo leve. Se estima que alrededor del 15% de los adultos mayores caen en esta categoría, que representa el mayor factor de riesgo para desarrollar demencia o enfermedad de Alzheimer.

La identificación de biomarcadores microbianos en la boca podría ofrecer nuevas oportunidades para la detección temprana y el desarrollo de estrategias preventivas dirigidas a modular la microbiota oral.▪️

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