Bases lunares: fabricaremos paneles solares fundiendo el polvo de la Luna

Investigadores han creado paneles solares utilizando una versión sintética del polvo lunar, un avance que podría abastecer de energía a las futuras bases en la superficie de nuestro satélite natural.

Por Enrique Coperías

Un experimento de laboratorio asienta las bases para fabricar paneles en la Luna a partir del regolito de su superficie.

Un experimento de laboratorio asienta las bases para fabricar paneles en la Luna a partir del regolito de su superficie. Imagen generada con DALL-E

En los próximos años, la humanidad se prepara para dar un paso trascendental en la exploración espacial: establecer bases permanentes en la Luna.

Pero para que esta ambición sea sostenible, necesitamos resolver un desafío clave: cómo suministrar energía en la Luna de forma eficiente, fiable y, sobre todo, económica en un entorno tan hostil y lejano.

Un reciente estudio desarrollado por un equipo internacional de investigadores propone una solución sorprendente y prometedora: fabricar paneles solares directamente en nuestro satélite utilizando materiales lunares que ya existen allí, en lugar de llevarlos desde la Tierra.

Moonglass y perovskita: el combinado energético lunar

La clave de esta estrategia está en combinar dos elementos: el regolito lunar —una capa superficial de polvo y fragmentos de roca que cubre toda la superficie de la Luna— y un tipo de material solar innovador conocido como perovskita halógena.

Mientras que las celdas solares tradicionales, como las de silicio, requieren procesos complejos, pesados y costosos para su fabricación, las perovskitas solares permiten una producción más sencilla, eficiente y ligera. Esto resulta ser fundamental cuando cada kilogramo lanzado al espacio puede costar alrededor de un millón de euros.

El regolito lunar, especialmente el presente en zonas montañosas —de tipo anortosítico, o sea, rico en un mineral llamado anortosita, que es un tipo de feldespato plagioclasa—, posee propiedades adecuadas para fundirse y formar un vidrio translúcido, que los investigadores han bautizado como moonglass.

Este moonglass no requiere procesos de purificación complejos: se puede fundir directamente, lo que evita la necesidad de equipamiento industrial pesado. En lugar de hornos tradicionales, basta con un espejo curvo grande que concentre la luz solar, una técnica ya probada con éxito incluso en la azotea de la Universidad de Potsdam, en Alemania.

Prototipos funcionales y eficiencia prometedora

El equipo, liderado por Felix Lang, de la Universidad de Potsdam, en Alemania, ha logrado fabricar y probar prototipos de células fotovoltaicas lunares depositando perovskita sobre moonglass sin necesidad de purificar previamente el regolito.

Aunque este vidrio es menos transparente que el usado en las células solares convencionales, uno de los prototipos alcanzó una eficiencia del 12,3%, y las simulaciones sugieren que podrían llegar al 22%–26%, lo que ya compite con las mejores células solares que se comercializan en la actualidad.

Una gran ventaja de estas celdas solares es su altísima eficiencia energética por unidad de masa: más de 22.000 W/kg, frente a los 200–1000 W/kg de los paneles tradicionales en uso espacial. Además, se necesita una cantidad extremadamente pequeña de perovskita: solo un kilo para cubrir 400 m² de panel solar. Esto reduce significativamente la masa que debe ser transportada desde la Tierra.

Ventajas frente a tecnologías convencionales

A diferencia de propuestas más complejas, como es la fabricación de paneles solares de silicio en la Luna, que requiere purificación y reactores sofisticados, el uso de moonglass y perovskita permite un proceso más realista, escalable y sostenible.

Además, el moonglass ofrece una protección notable contra la radiación espacial. Una capa de apenas 2 mm fue capaz de bloquear protones de hasta 20 MeV, y las celdas mantuvieron el 99,6% de su eficiencia original tras ser bombardeadas con protones de 68 MeV, superando incluso al vidrio comercial, afirma Lang y su equipo en e estudio publicado en la revista Device.

Parte de esta resistencia se debe al contenido natural de hierro en el regolito lunar, que actúa de forma similar al cerio usado en vidrios espaciales resistentes a la radiación. A esto se suma la notable estabilidad a la radiación que ya poseen las perovskitas.

Esquema del proceso de fabricación de las células solares en la misma Luna a partir de moonglass y perovskita.

Esquema del proceso de fabricación de las células solares en la misma Luna a partir de moonglass y perovskita. Cortesía: Felix Lang et al.-Device

Del laboratorio al futuro lunar (y marciano)

Según Nicholas Bennett, de la Universidad de Tecnología de Sídney, en Australia, que no ha participado en la investigación, este es el primer trabajo que demuestra celdas solares operativas hechas con moonglass no purificado. El siguiente reto será escalar la producción de moonglass fuera del laboratorio, lo que además podría permitir fabricar otros materiales lunares útiles para bases espaciales, como baldosas, estructuras o materiales de construcción lunar.

Por su parte, Michael Duke, del Instituto Lunar y Planetario, en Texas (Estados UNidos), apunta que establecer una fábrica de paneles solares en la Luna conllevaría avances tecnológicos adicionales: desde la excavación del regolito lunar hasta el ensamblaje de paneles solares lunares en matices funcionales.

Sin embargo, en un escenario futuro, incluso los satélites espaciales podrían alimentarse con paneles solares fabricados en la Luna, ya que lanzar cargas desde la superficie lunar requiere mucha menos energía que desde la Tierra.

El equipo de Lang continúa perfeccionando el proceso. Una línea de investigación actual consiste en usar imanes para extraer el hierro del regolito antes de fundirlo, lo que permitiría mejorar la transparencia y propiedades ópticas del moonglass. Y mirando aún más allá, los investigadores ya se preguntan: ¿se podría aplicar este método en Marte?

Para una presencia humana prolongada en la Luna

La posibilidad de fabricar tecnología solar en Marte directamente con el polvo marciano abre una nueva puerta hacia la autosuficiencia energética en otros planetas.

Este enfoque híbrido, basado en el uso de recursos in situ, representa una de las propuestas más viables y sostenibles para abastecer de energía a futuras colonias lunares.

Construir celdas solares directamente en la Luna —usando polvo lunar y luz solar— elimina la dependencia de costosos envíos desde la Tierra, y allana el camino hacia una presencia humana prolongada y autónoma en el espacio.

Gracias a esta combinación visionaria de perovskitas ligeras y vidrio lunar resistente, la energía lunar ya no es un sueño de ciencia ficción: es una posibilidad tangible y en desarrollo activo.▪️

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